Consejos para crear un logo

La verdad es que, en un mercado tan colapsado como el actual, si tu proyecto no cuenta con una imagen clara, evidente y diferenciadora nunca llegará a destacar sobre la competencia.

“Si eres una persona mínimamente cabal repararás en que, sea cual sea tu negocio, debes ofrecer una buena imagen al público.”

Crear un logo no es sencillo, es el comienzo de la imagen de tu empresa

Para crear un logo no debes confiar en el criterio de alguien que no se dedique profesionalmente a esto, porque tienes un alto porcentaje de probabilidaades de transmitir valores no del todo positivos. Igual no lo ves, pero pasa.

Imagínate que tienes un restaurante, y tu sobrino de 10 años, que no es precisamente un Mozart de la moda, diseña y fabrica la ropa con la que vas a trabajar. Seguramente para ti será el mejor vestuario del mundo, porque el cariño que le tienes influye positivamente en tu percepción, pero ese mismo cariño no lo va a percibir el público (además te podrías buscar un problema por explotación infantil).

Bueno, al caso. Está claro que si quieres que tu negocio respire la profesionalidad que se merece, debes dejar cada ámbito en manos de un profesional de cada sector.

Cómo saber si te han creado un buen logo o te han metido una buena bola

Esto probablemente es lo más complicado. Lo primero que tiene que pasar es que te sientas identificado con el logo. Tiene que transmitir claramente los valores con los que quieres que tu empresa se identifique. De no ser así, lo más seguro es que el trabajo realizado no esté del todo fino, o no haya un entendimiento por alguna de las partes.

“Lo ideal es que durante todo el proceso de creación del logo se haya establecido una comunicación continua entre diseñador y cliente mirando referencias, ideas, y propuestas… todo lo posible para ahorrarnos sorpresas y situaciones feas.”

Es muy necesario que el estudio que realice el encargado de diseñar tu logotipo sea exhaustivo y llegue a la raíz de tu proyecto. Si no se conoce un proyecto a fondo, no se puede plantear una imagen visual verdaderamente clara y que transmita pulcramente los valores de un proyecto.

Por tanto, si tienes la sensación de que te han creado un logo casi sin hacerte preguntas, o sin apenas conocer tu proyecto, es probable que el trabajo sea bastante pobre. Igual no pasa en todos los casos, pero es recomendable que te lo plantees.

Analizar el target: ¿qué quieren recibir gustosamente?

Es igualmente necesario saber quién va a ser tu público, qué valores tiene, qué bagaje visual, qué referencias estéticas, etc. Igual que no puedes meter en una habitación a un grupo de quinceañeros a ver el mítico programa de televisión Cine de Barrio; no puedes hacer un logotipo con una estética naïf cuando tu público objetivo se ubica en el sector de la siderurgia, por ejemplo.

No es fácil meterse en la mente del cliente, pero con un poco de investigación y mucho de sentido común, se puede afinar el tiro para que tu logotipo llegue al corazoncito de tu público.

Algo interesante en este punto es transmitir al diseñador las principales diferencias que te distinguen en tu sector, y por las cuales puedes destacar. No importa si a priori no son unas diferencias favorables, siempre hay algo que va a sumar, por ejemplo, si tu empresa es pequeña y no tiene tanto nivel de trabajo como otras, esto se puede traducir en que tienes una mayor versatilidad y puedes poner más dedicación a tu labor que tus competidores. Transmitir este tipo de asuntos gráficamente es muy difícil, pero sin duda ayudarán al diseñador a crear tu logo.

Saber mirar un logo

Debes entender que un logotipo es un trabajo gráfico de síntesis. No puedes querer reunirlo todo en una sola imagen y que además funcione como logotipo. Si realizas este tipo de mala praxis, en lugar de dejarte guiar por el profesional que se esté encargando de ello, es muy probable que el diseñador empiece a dejarte hacer y deshacer convirtiéndose simplemente en la herramienta ejecutora. Cuidado con esto. El valor añadido de un diseñador es la experiencia, la visión y el gusto. Si lo pierdes, vas a tener que apoquinar por un trabajo que podrías haber hecho tú mirando tutoriales en youtube.

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